viernes 11 de septiembre de 2009

7 DÍAS (ó el caso del becario que casi se vuelve loco por unas líneas)

Hooke fue un tipo que un buen día decidió experimentar con un muelle. Se dispuso a estudiar cuánto aguantaba si le aplicaba una carga hasta rotura, y de acuerdo a estos ensayos extrajo una serue de conclusiones que le sirvieron para patentar su mundialmente conocida Ley de Hooke, sehgún la cual, en un material elástico, la deformación que se produce en él si le aplicamos una carga de un determinado valor es directamente proporcional a dicha carga.

Este hombre debía de aburrise mucho para sacar tanta teoría de un simple muelle; el caso, es que al director de mi departamento le ocurría como a Hooke, es decir, le gusta someter a presión a sus empleados, sobre todo a los recién llegados, y comprobar hasta cuánto aguantan "sin romperse".

Y claro, como servidor, el becario de turno, se encontraba en el grupo poco agraciado de los recién llegados, no tardó mucho en aparecer la ocasión en que Rafael, me tomara la medida como a muchos otros antes.

Aprovechando que el jefe de mi grupo estaba de viaje por unos días,me hizo el siguiente encargo:

Tenía que ayudar a una compañera de otro grupo para un proyecto acústico, la implantación de un sistema de amortiguación de ruidos y vibraciones para un tranvía, en una conocida ciudad española cuyo nombre no desvelaré porque se supone que no puedo divulgar información confidencial de la empresa, es por ello, que en todos mis relatos, siempre me limito a mis vivencias con mis compañeros de trabajo.

Se trata de contar mi día a día como becario luchando por abrirme hueco en el mundillo laboral, todo lo demás queda relegado a un segundo plano.

Así pues, Lucía, que así se llamanba la compañera bajó a la planta donde me siento para contarme de qué iba la cuestión: Tenía que realizar en autocad (un programa de dibujo asistido por ordenador, para los incultos en la materia) sobre los planos de las vías del tranvía la zonificación según la cual se colocarían los diferentes sistemas de amortiguación.

En principio se trataba de trazar unas líneas paralelas a los ejes según unas distancias determinadas y comprobar si las fachadas de los edificios invadían dichas zonas. Pan comido, craso error!

Para empezar en mi ordenador no disponía de autocad, asi que me tocó buscar un puesto donde ponerme a trabajar que sí dispusiera del programa.Cuando lo ubiqué, en la segunda planta, por cierto, se me había ido casi noventa minutos.Después, cuando abrí el archivo descubrí para mi sorpresa, que estaba protegido y realizado a partir de referencias externas, que para que entendáis, es una movida super complicada con la que básicamente no me había topado nunca y el archivo estaba como bloqueado, no reaccionaba.

Y mientras tanto el tiempo corría, y casi se había ido la mañana del martes, y otra cosa igual:Para Rafael, las cosas tienen que estar hechas para ya, en esta ocasión no hizo excepciones, y me puso de plazo para llevar a cabo mi misión, el viernes, finales de semana. Y ya se me había ido la mañana del segundo día, me quedaban dos y medio.

Si por lo menos hubiera recibido el encargo desde el lunes mismo, pero noooo, hala! el martes y ahí te las compongas.

Con la ayuda de Julie, una arquitecta de la segunda planta también, puede descubrir como manejar el archivo de forma que me permitiera trabajar con él y guardar los cambios claro.Por la tarde, después de comer, parecía que comenzaba a coger carrerilla, pero a media tarde me llegó Lucía diciendo que casi mejor, cambiar las líneas y tomar las distancias desde el eje de la vía, y no desde los carriles que era como lo estaba haciendo.

La pobre se sentía fatal porque no quería hacerme peder todas esas horas de trabajo, pero yo resignado, le dije que no pasaba nada, y volví a comenzar.

Al día siguiente, miércoles, seguí con el proyecto.Pero tuve un incidente infórmatico y se bor´´o parte del trabajo, perdiendo dos horas del mismo.Estaba empezando a desquiciarme pero me armé de paciencia y recomencé lo perdido.

Por la tarde después de comer, me llegó Lucía de nuevo, diciendome que había estado revisando la teoría y que pensaba que casi estaba más correcto al principio,tal y como lo estaba haciendo, y creyendo que ahora sí me cabrearía con ella se ofreció a cambiarlo todo ella para que no me molestara.

Viéndola, como decía esto último sin mucho convencimiento, ya que al fin y al cabo, si me habían encargado que la ayudara era porque básicamente no conoce muy bien el programa, me compadecí de ella, porque me recordaba a mí, cuando dudaba y no estaba seguro de las cosas, y en esos momentos, hubiera necesitado que los de mi alrededor fueran comprensivos conmigo.

Total, que con una sonrisa en los labios, y con mucho humor, pero que mucho humor,le dije que no pasaba nada y que se haría lo más rápido posible. Esa tarde nos fuimos sobre las nueve y cuarto de la noche.

Jueves.Al día siguiente había que entregar, se suponía que tenía un día por delante pero la cosa iba super despacio, de hecho creo que a mi me estaban empezando a salir líneas por la cara.

Y por otro lado estaba la frustración personal por el hecho de que un trabajo, a la vista, fácil, requiriera tanto tiempo.

Por la mañana recibí una llamada de Rafael y quedé en enviarle por correo los planos y la medición de los mtros lineales de sistema.

No me preguntéis cómo nos las apañamos, pero las horas del día se fueron yendo, y hasta las nueve y pico de la noche no fuimos capaces Lucía y yo de enviarle el dichoso correo a Rafael.

Consciente de que no habíamos cumplido con lo prometido, pensé en llamarle a su teléfono para excusarme y comentarle los asuntos relacionados con los planos.Por lo que tenía entendido Rafael tenía por costumbre llamar a casa a sus empleados a horas intemepestivas cuando necesitaba consultar algo urgente del curro, porque tiene que ser muy urgente para que tu jefe te llame un domingo, o una noche a las diez.

Pues más ó menos, a esa hora, cogí el auricular en la desértica oficina y me atrevía a llamarle.Lucía me decía "No, Alberto, no le llames que nos va a decir que somos unos lerdos y unos lentos!", a lo que yo le contesté "pues mira, prefiero que eche la peta y que me diga que soy un inútil, ahora, que etsoy despierto, y no mañana a las ocho con la modorra todavía encima!".

Y lo hice.Pero... cosas de la fortuna, no contestaron al otro lado. "Mejor", pensé, asi de esa manera quedaría reflejado que le había llamado.

A la mañana siguiente, en plena carrera contrarreloj retocamos lo último que faltaba e imprimí los planos.A última hora me enteré que iba a participar en la reunión sobre el proyecto, como modificador de esos planos. ¡Venga, alegría, encima eso!

El jefe de mi grupo, que ya estaba de vuelta, para tranquilizarme según nos dirigíamos a la sala de reuniones, me dijo que no me preocupara porque normalmente el único que hablaba era Rafael, y nadie más.

Cual fue mi sorpresa cuando una vez hechas las presentaciones oigo a Rafael decirme 2Bueno Alberto, ya qye has siido tú quien has hecho los planos cuentanos que diferencias has encontrado, etc, etc...

Menos mal que tengo experiencia en hablar en público, porque si no no sé com habría salido de allí.Luego, más tarde, mi jefe me dijo que esto no era algo normal y que si Rafaek me había dejado hablar era porque no le había dado tiempo a mirarse los planos.Pero aun así, por lo visto estaba bastante contento conmigo, y etso no era algo que dijera de todo el mundo.

No sé si esto me lo dijo mi jefe por animarme o sería verdad, pero el caso es que ese viernes, terminando de rematar la faena, comí a las siete de la tarde.

Esa semana marcó un antes y un después, no sólo porque me enfrenté al primero de muchos proyectos contrarreloj, sino porque además me sirvió para conocer a mucha gente nueva de la plantilla y para entablar amistad con Lucía, Julie, y otros más.

Pero actualmente tengo mucha confianza con ellas dos, y cada día me llevo un poco mejor.

Al menos, a partir de entonces, contaría con un apoyo más dentro de la empresa.

domingo 2 de agosto de 2009

El libro perdido

Cuando eres becario dentro de una gran empresa, tienes la oportunidad de conocer desde abajo los pequeños entresijos que mueven los hilos de esa gran entidad.

Al ser becario, no llamas la atención, no levantas sospechas, la gente no se cuida de hablar delante tuya de cualquier tema porque no tienes ningún tipo de poder dentro de la oficina, y por otro lado, van pasando por tu manos todo tipo de tareas.A veces de ingeniero, y otras, bueno , de becario.

Gracias a dios, llevar cafés no me ha tocado, ni creo que me tocará, pero recuerdo que en el primer mes me tocó hacer labor de papelería.

Os pondré en antecedentes:

Como becario dentro del grupo de o. subterráneas, mi labor era prestar apoyo a los demás miembros de mi equipo en sus respectivos proyectos, ya que era demsiado pronto para que me asignaran un proyecto individual.Creo que esto ya os lo comenté, pero sigamos.

Para poder prestar dicho apoyo en uno de los proyectos, necesitaba una abor de estudio importante acerca de la materia en cuestión, ya que es una temática sobre la que estamos innovando, y además todos los autores que han investigado y escrito sobre estas investigaciones son ingleses, asi que fijaos el panorama, tenía que consultar y apañármelas con tratados y manuales en inglés.Menos mal que con el inglés escrito nunca tuve problema, que si no...

Ahora bien, había un pequeño detalle.La mayoría de los libros que trataban sobre la materia en cuestión no estaba en nuestra biblioteca, sino en otro centro de la empresa a siete manzanas más alla dle nuestro, echémosle, 10 min de paseo andando.

Por otro lado, la relación entre ese grupo y el nuestro no era para tirar cohetes, y claro le tocó al becario pagar los platos. Cuando les envíe un correo pidiéndoles que me dejaran unos ejemplares para poderlos consultar tranquilamente, me dijeron que no era posible.Si quería hacer cualquier consulta tenía que desplazarme hasta allí, consultarlos allí, y si quería cualquier cosa, podía fotocopiar lo que quisiera.

¿Qué??? Viva el progeso!! En plena era infórmatica y yo me iba a tener que remontar a la época de la primera imprenta, pero esta gente de qué va?

Ni modo, me fui para el sitio, y con todo el descaro del mundo me acoplé en una mesa, y me puse a consultar concienzudamente los ejemplares.El encargado del grupo, Lucas, que me veía estar con ellos bastante tiempo hizo el siguiente comentario a modo de broma "no estudies tanto que nos vas a quitar el puesto!".

Cuando le conté este comentario a mi jefe, me dijo "seguramente", y es que como os decía antes las relaciones no estaba para tirar cohetes.

Era tanta la información que necesitaba, que obviamente no me serviría de nada apuntarla porque me eternizaría.Así que tuve que ponerme a fotocopiar todo lo que necesitaba, que fue bastante.

Fueron muchos los días de ir y venir, porque a lo mejor después de consultar las fotocopias que había hecho, me daba cuenta de que necesitaba más información ó que un cuadro al que hacía referencia una fórmula estaba en la página siguiente a la última que había fotocopaido, cachis!

De tanto fotocopiar, me volví un experto en manejar la fotocopiadora: Impresiones a dos caras con zoom reducido para que entraran las dos hojas de un libro abierto...

Lo malo es que esta gente es tan cutre que para aprovechar papel, alimentaban la bandeja de entrada del papel de la fotocopiadora con folios impresos por una cara!!

Y claro tenía que estar pendiente para imprimir sólo por una cara hasta que viera que se agotaban las páginas usadas que habían metido por encima, y ya aparecían las nuevas, y poder imprimir por fin por las dos caras.

Mira reciclar me parece de puta madre, pero esto era una cutrada, panda de cutres!!!

El acabose fue cuando un día, harto de hacer tanta copia, me dio por preguntarle a una de las chicas que estaban allí si podían prestarme un libro por un par de días, comprometiéndome con firma de sangre si hacía falta, a que yo mismo en persona lo devolvería en el plazo pactado.

Aparte de decirme que tenía que pedírselo a Lucas, el encargado, el cual estaba en ese momento reunido y tenía para rato, me dijo que daba la casualidad de que ese ejemplar lo usaban muchísimo.

Siiii, claro, lo usaban tanto, que por eso cuando lo encontré estaba medio escondido entre un par de volúmenes más grandes,perdido y con aspecto de no haber sido cogido desde hacía tiempo.

Además, ese libro en cuestión fue el culpable de mi situación actual: Un par de meses antes, mi jefe recibió un encargo parecido al que estoy llevando a cabo, y por ello recurrió a ese libro.Como siempre ha habido clases, no iban a hacerle estar yendo y viniendo como a mí, además que él lleva todos los temas del grupo y no era plan de estra perdiendo el tiempo con idas y venidas.

El tema es que le dejaron el libro, pero después Lucas le acusó de no haberlo devuelto.De hecho, el primer día que me presenté fue lo que me dijo.Mi jefe estaba sorprendido de la desfachatez del colega, y cuando a los pocos días se vio que el libro no solo estaba devuelto sino que estaba sano y salvo en su biblioteca, el Lucas de las narices alegó que mi jefe no se lo habñia devuelto sino que lo había cogido él de su mesa.

Increíble, historias para no dormir.

Yo, seguí con mi tema, adaptándome a las circusntancias y manteniéndome al margen del conflicto.

Pero bueno, algo saqué en claro de todo esto: Si la cosa no va bien, siempre puedo montar una papelería.

EL BAILE DE BUTACAS

Al igual que cuando vas al cine a ver una película de Disney-Pixar, antes de ver la película te ponen un corto, pues yo kiero regalaros un relato corto antes de comenzar con la entrada de hoy. Ahí os va:

Hace unos días estuve con unos amigos en el cine para ver la nueva película de animación de Disney-Pixar, "UP", en formato 3D. Como era el finde del estreno las localidades estaban casi en su mayoría ocupadas, y eso que la entrada con eso de la chorrada del 3D se quedaba nada más y nada menos en 10.10 eurazos, pero en fin, un día es un día...

Ahora eso sí, lo del 3D fue un poco timo porque no se apreciaba en toda la peli, solo en algunas partes.

Bueno, el caso es que como erámos siete personas, y obviamente queríamos sentarnos todos juntos, nos tocó quedarnos con la fila 2, nada más y nada menos.Las demás sesiones, aparte de ser demasiado tarde por aquello de que a la salida tuviéramos metro ligero para volver a casa, tampoco suponían mucha diferencia porque nos daban la opción de sentarnos en la fila 3.Además, para vela en formato normal, no nos habríamos desplazado hasta los cines Kinépolis.

En definitiva, nos decantamos por la sesión de las ocho y media y en la fila 2.Le pregunté a la de la taquilla si la pantalla estaba retirada del patio de butacas, a lo que me contestó que la sala era pequeña y que las imágenes se nos echarían encima.¡Vaya ánimos!

Aún así entramos.A la entrada de la sala había un acomodador repartiendo las gafas para la visión 3D. Una vez delante del patio de butacas, no era muy difícil localizar la fila 2, era cuestión de contar, jeje.

Pero una vez que nos sentamos los siete del grupo. Inés, una de las que venía, dijo que en su resguardo ponía que le correspondía la butaca nº 14, que estaba ocupada por una mujer que estaba al lado de, supusimos, su pareja.

Es decir, que toda la fila estábamos sentados un sitio más a la derecha que lo que en realidad nos correspondía.Decidimos dejarlo estar, y en caso de que la persona que tuvierá la butaca que invadimos, la reclamara, entonces sería cuando habría que poner en su sitio a la caradura de la buena mujer y mandar a la pareja con viento fresco, vaya par de aprovechados!

La sala comenzaba a llenarse, y la gente se colocaba.Los asientos al lado de nuestro extremo se llenaron por completo.Yo respiré aliviado:Sería mucha mala suerte que una única persona hubiera reservado la butaca que estábamos ocupando de más.

Pero al poco tiempo empiezo a oir la conversación de la fila de atrás: Unas personas le estabas diciendo a los que estaban sentados que tenían que levantarse porque esa era la fila 4. ¿Perdón?
¿Cómo que la fila 4? ¿Es que la gente no sabe contar?

Yo estaba esperando a que se dirigieran a nosotros, porque si los de esa fila tenían que moverse, aquello nos afectaba directamente a los de alante claro.Y de hecho la reacción no se hizo esperar.Una de las chavalas de atrás nos dijo que teníamos que movernos hacia delante.

Yo, que estaba preparado, enseguida salté "¿Pero entonces si esta es la fila 3 cuál es la fila 2?".

Un hombre joven me contestó "esa", señalando a la primera hilera de sillas. No puede ser, y la fila 1?

"No hay", esa fue la respuesta.Medio convencido, me levante y me dirigí a la escalera donde suele la señalización de las hileras, y sorprendido, vi que efectivamente estábamos en la fila 3 y que la primera hilera de butacas era la fila 2.Por lo visto, ahora todas las salas modernas de cine, cuentan con un espacio reservado para la gente que quiera acudir con silla de ruedas.Es por eso la confusión y el lío que se montó, y como no tenemos mucha experiencia en comprar entradas en las primeras filas, más que nada porque después de dos horas de peli nos dejamos el cuello, pero que se le va a hacer.

Ahora cada vez que pienso en si nos hubiera dado por llamar la atención a la pareja que creíamos que estaban mal sentados y que al final resultó que no, buf, eso habría sido para que nos hubiera tragado la tierra...


Y después de todo este jaleo, la película pudo comenzar.Por cierto, os la recomiendo.

sábado 25 de julio de 2009

LA SIMPÁTICA DE LA OFICINA

Empezar de cero siempre es complicado.En mi caso podría decir que estoy más que acostumbrado, con cuatro cambios de colegio a la espalda, y con cinco trabajos distintos, pero nunca te acostumbras.

Cuando tenía 8 años, mis padres decidieron que el colegio donde estaba tenía un ambiente poco apropiado, se estaba empezando a llenar de alumnos problemáticos, procedentes de ambientes marginales y las peleas entre chavales más mayores se sucedían todos los días a la puerta, asi que decicieron cambiarme a otro más cercano que me pillaba a dos minutos de casa.

Dicen que los niños siempre serán niños, pero la verdad es que no es fácil llegar nuevo a una clase donde la gente ya se conoce y no hay ganas de apadrinar a un recién llegado.Aunque estamos hablando de niños de nueve años, lo cierto es que con esas edades ya se empezaba a apreciar la pereza de las personas por integrar a alguién desconocido dentro de un grupo; no, si quieres integrarte, te lo tienes que currar y ganártelo por ti mismo.

La verdad es que me integré ... lo justo. Lo suficiente como para llamar compañeros a los que me rodeaban, pero sin llamarles amigos.Aunque claro está con el paso de los años, según vas conociendo más gente siempre encuentras a alguien con quien tienes más afinidad y comienzas una amistad.

El caso es que en la mitad de secundaria tuve que cambiarme de nuevo de centro porque ese colegio solo tenia hasta los dos primeros cursos de E.S.O.

Mi nuevo destino, otro colegio a tres manzanas del anterior, y a cinco minutos de mi casa.La verdad es que pensándolo fríamente me podría haber evitado el rodeo si desde el principio me hubieran metido en este, pero por aquel entonces era privado y había que pagar al mes una fuerte cantidad de dinero.Cuando realicé el cambio, lo pusieron privado concertado y estaba exento de tasas.

La adaptación fue también dificil, y más con el handycap añadido de que por esos años tienes que integrarte con un grupo desconocido de adolescentes.Pero básicamente ocurrió lo mismo que la vez anterior, me integré lo suficiente como para no convertirme en un marginado social, conviviendo con mis compañeros, pero sin involucrarme con los demás demasiado.

Aunque bueno, he de decir que de aquella época, escapé con un muy buen amigo, que en la actualidad sigue siéndolo y que son de lo que duran para toda la vida.

El caso es que cuando terminé los dos años de secundaria que me faltaban, me tocó volver a buscarme la vida, porque si quería hacer bachillerato tenía que cambiar una vez más de centro.

Otro cambio y para otros dos años; entonces acabé en un colegio de monjas donde incluían los cursos previos a la universidad. Ahí hice también muy buenas amistades, al fin y al cabo, ya era un experto en esto de los cambios y conocer caras nuevas, je,je.


Ya después me fui para la universidad y para de contar.

Lo siguiente ya fueron los trabajos pero de eso creo que ya os hablé, detalladamente, jeje.

De todos esos años de recorrido por todas esas aulas, y conociendo tantas y tantas caras, me quedó la sensación de que la gente me conocía más a mi que yo a ellos; muchas veces me ha pasado que la gente sepa quien soy y yo en cambio, no controle ni a la mitad.

No sé como pero mi persona siempre ha causado una especie de interés en los demás.Eso tiene su parte buena y no tan buena, pero una cosa estaba clara, ante todo, mejor ser sociable, porque si tienes que convivir con alguien, ya sean compañeros de aula ó de trabajo, siempre será mejor llevarse bien y conocerse, porque nunca se sabe cuando se puede necesitar la ayuda de alguien y como se suele decir "hay que tener amigos hasta en el infierno".


Pues había llegado la hora de aplicarse esta norma, como recién llegado a mi nuevo trabajo me convenía conocer lo más rápido posible a la gente y llevarme bien con ellos.

Era algo completamente distinto a lo que estaba acostumbrado:En la oficina de la que venía solo éramos cuatro personas, aquí la plantilla era algo más grande, bastante más, jeje.

De hecho, en cada planta del edificio hay un oganigrama con las fotos de todos y cada uno de los currantes, acompañadas de sus nombres y apellidos. Aunque las fotos son a mala idea, porque todos salimos con una cara como de recién levantados (la mía la han pillado de mi curriculum, sin avisar, y salgo trajeado y con corbata, podían haberme pedido otra más casual , que salgo más trajeado que mi jefe, pero bueno), aun así ayuda a conocer a la gente y enterarte de quienes son.

En el día a día, me basta con hablar con la gente de mi grupo, pero siempre por cualquier cosa, pueden surgir conversaciones con otras personas.

Por mi encantado, así conocería más rápido a la plantilla.

Sin ir mas lejos, como había empezado a trabajar más tarde del día uno, no me pudieron dar la chequera con los cheques para la comida, porque lo bueno es que la empresa paga la comida, hasta cierto punto, pero sí, la paga.

Como no disponía de ella, tenía que pedir los cheques a una de las compañeras del departamento de compras.Este grupo está formado por cuatro personas, tres mujeres y un chaval. La jefa del grupo, que lleva más años que el clavo de un calendario en la empresa, Eugenia, lleva todo lo relacionado con las compras en el departamendo de I+D, y todo pasa por ella, desde el tema de las comidas hasta por ejemplo, los botes de análisis de orina de las revisiones médicas, todo.

Lo que ocurre es que esta mujer es de todo menos discreta, le gusta meterse en todos los temas de la office, y no se calla nada.Todo el mundo que lleva ahí un tiempo ha tenido sus mas y sus menos con ella, y ha tenido que aguantar su genio.

A mí, pasar esa experiencia me llevó tan solo unos cuantos días:

Como os decía, tenía que pedir los cheques de mi comida todas las mañanas.La primera semana se los pedía a una de las compañeras a cargo de Eugenia, Trinidad.Pero a la semana siguiente llegó el chaval del grupo, Pepe Luis, que estaba de vacaciones, y me dijo que a partir de entonces se lo pidiera a él que llevaba esos temas.

Pues al día siguiente me presenté a la una y media del mediodía, como siempre, una hora antes de la comida a por mis cheques.Cuando llego, Pepe Luis me dice que le pillo de milagro porque ya se iba a comer (cuando por norma de la empresa la hora de la comida es a las dos y media y nadie puede irse, se supone, antes, pero esta gente hace lo que le sale de las narices, ya os iré contando), entonces Eugenia, que se siente enfrente, no pudiendo resistir meterse en la conversación me mira y me dice "es que hay que venir antes".

Yo, que era nuevo, pero no gilipollas, le contesté "pues he venido a la misma hora que estos días atrás, y no había pasado antes nada".

Ella, en sus trece me dice "pues no, hay que venir antes, como mínimo, una hora antes!"

"Pues eso, una hora antes, la una y media, la hora de la comida es a las dos y media".

Entonces, viendo que los ánimos se caldeaban, Pepe Luis entró en acción y me dijo que no pasaba nada, que me daba los cheques y se acabó el asunto.

Pero la tal Eugenia no quería quedarse sin decir la última palabra y le saltó lo siguiente a Pepe ," bueno, y tú no seas tan bueno, le dices que la próxima vez como no venga antes se queda sin comer, y punto!"

Todavía al recordar sus palabras tengo que morderme la lengua porque me dieron ganas de llamarla tiparraca y otras cosas que no voy a poner aquí porque son digamos, feas.

Si así empezaban las cosas con la gente lo tenía claro.Ahora que yo no me iba a dar por vencido, no creo que toda la gente de la office sea igual que este mal bicho.

Eso si, aunque nunca he sido reconcoroso, desde entonces le he declarado la guerra a esta tía, y algún día, como siempre, el tiempo pondrá en su lugar a quien lo merezca, y ya veremos como reacciona.

Es lo que tenemos los mansos, que no nos cabreamos pero cuando la hacemos, que el mundo tiemble.

domingo 5 de julio de 2009

EL PRIMER DÍA

La conducta del ser humano en muchas ocasiones no tiene explicación: Si meses atrás me lamentaba de no tener una ocupación laboral, el primer día en mi nuevo trabajo quería salir corriendo y volver a la tranquilidad de mi casa, en la rutina donde no había imprevistos y no había posibilidad de pasarlo mal.

Porque sí, gente, conseguí empleo como bien sabéis, y además, en una conocida empresa del sector, cuyo nombre mantendremos en el anonimato.

Mi función, becario, en el grupo de construcciones subterráneas.Habéis leido bien, becario.

Tal como están las cosas, las empresas constructoras no contratan ahora mismo a nadie, y por ello me ofrecieron una beca de duración un año, para que me hiciera a la empresa, y transcurrido ese tiempo, si ambas partes estábamos conformes, cabría la posibilidad de pertenercer a la plantilla, pero como digo, para eso tiene que pasar un largo año, aunque el tiempo pasa más rápido de lo que nos damos cuenta.

Comencé a primeros de junio.Después de casi un mes de esperar la resolución del proceso de entrevistas y demás, el encargado de recursos humanos levantó el teléfono para comunicarme que había resultado seleccionado de entre los demás candidatos, un total de cinco creo, y que tendría la oportunidad de comenzar mi andadura en el departamento de I+D+i.

Las semanas que transcurrieron hasta ese primer día estuvieron llenas de dudas, pensamientos de preocupación por saber con lo que me iba a encontrar y por supuesto el saber que estaría a la altura.

Todo esto fue a consecuencia de la primera entrevista que pasé:

Veréis, cuando se busca empleo, y más en mi caso, en una situación de crisis en la que los puestos excasean y estás deseando de coger experiencia, a la hora de ir a una entrevista vas a por todas, y te vendes lo mejor que puedes.

De todos es sabido que normalmente los curriculums se "adornan"un poco en materia de idiomas, informática y esas cosas. Mi curriculum no fue lo que adorné precisamente.

Cuando el que sería mi jefe de grupo me entrevistó, vio que había estado de becario en una oficina de cálculo de estructuras, y que por tanto contaba con experiencia el diseño y cálculo de estructuras para edificación.

El perfil del puesto requería una persona que conociera este campo.Yo, contaba con experiencia, pero tampoco mucha, al fin y al cabo, estoy recién titulado como quien dice, y no estoy en condiciones todavía de volar solo de la misma forma que lo podría hacer una persona que llevara años trabajando.

Entonces mi entrevistador me hizo una pregunta clave: Me preguntó si sabría calcularme una losa de hormigón.Francamente, a mano, nunca he hecho tal cosa.Las estrucuras que calculé o mejor dicho, ayudé a calcular, las hice mediante diseño asistido por ordenador, pero la cosa no estaba para echarse atrás, quería un trabajo, y lo quería ya, así que le contesté lo siguiente:

"Sí, bueno, todo es ponerse"

Más pronto de lo que imaginaría pagaría por esas palabras, jeje.

La entrevista transcurrió sin más novedad y nos despedimos.


Al cabo de unas semanas volví a ver a Jose, el jefe del grupo de construcciones subterráneas.

El primer día me presentó a los otros dos compañeros del grupo: Luis, y Sofía.

Como becario recién comenzando, me encargaría de hacer el apoyo a los miembros del equipo, ya que era muy prematuro encargarme de un proyecto sólo.

Al llegar Sofía, Jose me llevó con ella a una sala de reunión para comentarme lo que tendría que hacer con ella.Me consultó si sabía de geotecnia, yo le comenté que en mi carrera se valoraba poco ese aspecto, y por lo tanto tenía solo nociones.

Él me contestó, "bueno, no pasa nada, con que sepas de cálculo de estructuras me vale".

¡Pero vamos a ver, qué se ha pensado este hombre, que yo estoy recién titulado, a ver qué me va a pedir!

¡Dios, y si me pide algo que no sepa hacer y me dice que le he engañado en la entrevista!

Yo no he engañado a nadie, pero no sé qué impresión le quedaría cuando le contesté a su pregunta.

No quería quedar como un farsante.¡Ay, mamá, yo me quiero ir a mi casa!

miércoles 3 de junio de 2009

EL PRINCIPIO DEL FIN

En el día de hoy me gustaría contaros una historia. Una historia en la cual me voy a apoyar para haceros partícipes de una noticia que ya es un secreto a voces en mi entorno. Listos? Pues vamos allá:


Ocurrió hace años, que un bachiller recién titulado ingresó en una universidad de la capital.Como cualquier primerizo, iba con l ilusión por comenzar sus estudios y terminar lo antes posible la carrera para salir a trabajar.Aunque no le iba la vida en hacer amistades, ya que tenía su vida fuera, se mostró sociable y agradable con todo el mundo, y agradecía los gestos amables que tuvieran con él.

Y así, hablando con todos un poco, y conociendo más y más compañeros, fue como por casualidad conoció a otro compañero muy especial. A través de un amigo en común empezaron a hablar en clase de química, y el recién conocido al ver como se desenvolvía el muchacho con la asignatura le regaló un cumplido diciéndole que "era un hacha".

El cumplido fue bien acogido por nuestro prota, y a raiz de ese primer contacto, los dos muchachos comenzaron a hablar entre las clases, y se hicieron parte de la misma pandilla, la cual estaba integrada por todos los recién llegados a la universidad ese año.

Aunque también tenían muy buena amistad con los demás, la confianza entre ellos fue creciendo con el paso de los días, y eso que a priori nuestro prota se hizo una idea equivocada de su compi creyendo que era el típico niñato que iba a pasar el rato a la univerisdad, debido a que le echaron un día de clase de álgebra. Al hablar con él se enteró de que no fue su culpa, sino la de sus compañeras de al lado.

El caso es que fuera como fuere, con cada conversación se iban conociendo más, y al final, decidieron hacer equipo... sin saberlo. Todo fue espontáneo, no hubo falta acordar ni decir nada, no había un pacto tácito entre ellos, sencillamente empezaron a preocuparse por los asuntos académicos del otro, bien fuera apuntes, ejercicios, compartían información, si se enteraban de algo útil corrían a decírselo al otro por si le era de ayuda... la camaradería surgió sola.

Con el transcurso de los días,y el contacto continuo, llegó un punto en que las conversaciones no se reducían a lo meramente profesional, sino también a temas más alla de los muros de la universidad.Empezaron a tomar el café en los descansos, y las bromas y comentarios aparecían con fluidez porque su interlocutor les trasnmitía cercanía.

Comparando la trayectoria de cada uno, no se parecían en nada: Mientras que nuestro prota había sido de siempre un chico bien, estudioso, responsable, juicioso, sin excerderse en sus actos, y no con muchas vivencias desatadas en su haber, a la contra su camarada había sido en su más tierna adolescencia un "cabra" por decirlo así, con sus corredurías en el pueblo, y en tema estudios, más o menos.

Tal vez en otras circunstancias y en otro tiempo estos dos muchachos no se hubieran tratado, pero estaban en ese momento y en ese lugar compartiendo un mismo objetivo: Aprobar.

Mientras que uno estaba motivado por las ganas de prosperar, el otro se movia por el impulso de salir cuanto antes a trabajar, que era lo que más le gustaba.

Las semanas volaron en el calendario y llegaron los temidos examenes de febrero. Para nuestro chico, las cosas fueron bastante bien, no así para su camarada, que no cumplió sus expectativas.

Entonces ocurrió algo: Al camarada le cambió el humor y estuvo unos días distinto a como había estado siempre.Nuestro prota no sabía cómo reaccionar ante esa situación, porque por un lado le comprendía pero por otro se sentía impotente al pensar que no tenía culpa de nada, y no le gustaba estar en ese plan con alguien con el que siempre había estado bien.

A los pocos días, su camarada recuperó el humor habitual pero hubo un antes y un después de eso.

Aun con todo, la estrecha relación de los dos muchachos dio paso a una amistad.Empezaron a coincidir con los de su pandilla fuera de la uni, a celebrar cumpleaños, esas cosas...

Las muestras de camaredería y ayuda se siguieron dando entre los dos amigos, con mayor razón. Y los favores que se hacían sobrepasaron las típicas cosas que se hacen entre compañeros de aula, no, estos eran verdaderos favores, de los de verdad.

La gente se dio cuenta de esto, y pudo ver muestras de verdadera amistad hasta el punto de que si uno de los dos no aprobaba un examen, el otro en vez de celebrar su aprobado, se sentía mal por el suspenso.Teniendo una relación tan especial delante de sus narices, no era de extrañar que hubiera quién los "envidiara" (sanamente claro) por aquello que tenían y en más de una ocasión no faltó quien les dijera que ojalá tuvieran a alguien asi.

Gracias a esto, la carrera se hizo mucho más llevadera, porque además, los dos pasaron a curso por año, y el resto de compis se quedaron rezagados en cursos anteriores.Tenían con quien hablar, y sobre todo alguien que entendía por lo que estaban pasando, y ese fin común de sacar la carrera no hizo sino unirlos.

Sin embargo, no todo fue armonía y entendimiento. Y el dia a día, la convivencia, tiene sus roces.Durante los años que siguieron tuvieron riñas a la hora de trabajar juntos, porque cada uno tenía su propia visión de como hacer las cosas, y no querían ceder.El entendimiento no supo aflorar siempre entre ellos.

Y el último año de carrera, por circunstancias de trabajo, y quien sabe, también por probar qué pasaba, nuestro prota se cambió a un turno distinto al de su amigo, y ese curso no compartieron pupitre.

La pérdida de contacto hizo que se distanciaran, pero mantenían la amistad claro.Lo que pasaba es que nuestro compi a veces no comprendía la forma de proceder de su amigo, y en algunos aspectos no concordaba con él.Cuando no estuvo de acuerdo con su proceder en algo que él consideraba importante, se distanció más y siguió una época sin apenas noticias, sin apenas contacto.

Motivado por el extress del ritmo ajetreado de vida de nuestro chico, los acontecimientos se precipitaron y hubo un choque entre ellos.Pasado un tiempo y recuperada la calma, nuestro prota rectificó y dio ánimo de buena fe por seguir igual que siempre con su amigo.

Recuperaron el contacto, como si no hubiera pasado nada, pero hicieron borrón y cuenta nueva, y el pasado quedó atrás.

Aprendieron una lección muy valiosa con todo eso, y su amistad salió fortalecida, como las grandes amistades que duran toda la vida. Ante todo importaba esa amistad,no merecía la pena mosquearse por otras cosas, la vida son dos días...

Pasó el tiempo, y el verse alejados de las presiones de examenes y demás sobrecargas, fuera de la universidad comenzaron una nueva etapa.Como ya no se veían diariamente, cuando quedaban se ponían al dia de las novedades, trabajo, etc.

El amigo de nuestro prota estaba trabajando en una empresa extranjera, y le contaba muchas cosas acerca de su trabajo, se le veía contento.

Nuestro prota se alegraba sinceramente por él y además tenía muy buen concepto de él como trabajador, le veía un chaval muy capaz y con la capacidad de hacer lo que se propusiera.Durante los años que compartieron carrera pudo aprender a valorar todo lo que sabía hacer, que era mucho y actitud emprendedora, algo con lo que a veces no contaba.

Además estaba viviendo tiempos difíciles, al igual que muchos compañeros de su colectivo.Y los momentos de crisis y de malestar se sucedieron a lo largo de varios meses, porque ante la incertidumbre era lo único que le quedaba.

Hasta que un día, recibió un mensaje de su amigo, ofreciéndole una sálida a su situación.No era nada seguro, pero por algo se empezaba y tenía muchas posibilidades de resultar.Haciendo caso a su amigo, nuestro compi llamó inmediatamente y puso en marcha esa empresa.

Después de semanas esperando, cumpliendo con su palabra, nuestro prota levantó el auricular del teléfono para llamar a su amigo y comunicarle que gracias a él había encontrado un trabajo.

Me imagino que no hace falta que os diga que el protagonista de esta historia soy yo, pues desde el principio se veía claramente... pero sí, esta historia que os he relatado es la historia de una preciosa y bonita amistad que dura ya muchos años, y los que le quedan.Además que la intensidad y la cercanía con la que la he vivido no se puede medir en el número de años que tiene, porque he pasado tanto tiempo con este amigo y he compartido tantas vivencias que me pareciera que le conozco de toda una vida.

Y aparte de todo los buenos momentos, y todo lo que esta amistad me ha aportado, como si no fuera suficiente, me ha proporcionado la oportunidad de trabajar de nuevo como ingeniero, y en una importante empresa del sector. ¿Cómo no voy a estar agradecido a esta persona?

Este gesto no hace sino consolidar la profunda admiración y el cariño que profeso a este AMIGO mío, con mayúsculas.Le estaré eternamente agradecido, independientemente de como me vaya, pero él con ese gesto me proporcionó un rayo de esperanza entre la densa neblina de estos meses anteriores en los que la incertidumbre, y el no saber que hacer en un futuro próximo dominaban mi día a día.

Pues sí, gente, sí, después de cuatro largos meses, he encontrado un resquicio para colarme en el mrecado laboral.Podré seguir ganando experiencia como técnico y comenzar a desarrollar mi carrera.

Pero claro, esto también tiene su contrapunto: Este amigo se ha cargado al INGENIERO EN PARO, al cual le quedan muy pocos días de vida.Quien sabe, puede volver, la vida da muchas vueltas y el mercado laboral es muy inestable, pero de momento, se va.

Eso sí, esto no quiere decir que vaya a dejar de escribir mi blog, para nada.Veréis, como soy una persona que le da muchas vueltas a las cosas, cuatro meses atrás,al verme de repente con tanto tiempo libre, pensé que sería una muy buena válvula de escape lanzarme a escribir y vaciar un poco mi mente de tanto pensamiento.Entonces, se me ocurrió que contar mi historia desde un punto de vista irónico, y aportando un toquecito mío para darle color podría estar muy bien.

¿Quien me iba a decir que tendría seguidores? Porque sin yo saberlo, cuento con más lectores de los que creía.Esta claro que son unos pocos nada mas, pero ya son más que cero, jeje, y para mí es un placer que me dediqueis un poco de vuestro tiempo en pasaros por aquí.

Por ello os digo, que me despido momentaneamente, porque transcurridos unos días, volveré a escribir en este blog, con otra cara, otro título, pero con la misma esencia, y seguro que dará para mucho porque si estando en paro he sacado tantas anécdotas, trabajando estoy convencido de que el curro me dará mucho juego...

Antes de terminar, quisiera tener un último gesto:

Para ti , AMIGO MIO, va dedicado este blog, porque gracias a tu ayuda y confianza en mí, has contribuido al fin de una etapa, y en reconocimiento a esa amistad que nos une desde hace muchos años y que valoro como un tesoro, te dedico este espacio que me ha servido para expresar mis pensamientos e ideas más personales, y mis sentimientos más íntimos.
Te deseo lo mejor y por supuesto cuentas con mi ayuda incondicional.

Y a mis lectores, queridos incondicionales, os mando un abrazo y os invito a que me sigais en mi nueva etapa: DIARIO DE UN INGENIERO EN PRÁCTICAS (próximamente...)

Se despide con cariño,

EL INGENIERO EN PARO

martes 2 de junio de 2009

Nº 18999, uy, por uno!!!

Esta mañana he realizado una visita a mi jefe, bueno ex-jefe, pero como fue el primero siempre le otorgaré ese título honorífico.

Me he personado en la nueva dirección de Soluciones Técnicas, la empresa donde ejercí de becario por primera vez.

Allí estaban, Miguel Ángel y Antonio.Los dos como siempre, a sus cosas, con sus quehaceres, y sin becarios claro.El tema de la constrcucción no se porta bien con los autónomos, y bueno, por lo menos están entretenidos con una serie de trabajos que dan para mantener abierta Soluciones técnicas.

Llegué a la hora del café y fuimos a tomarlo en el nuevo bar que tienen fichado.Hasta el local hay un paseo pequeño, más ó menos como cuando estabamos en Francos Rodríguez.Toda mi etapa de becario estuve en la anigua dirección, y no tuve la oportunidad de mudarme a la nueva oficina, eso si ayudé en la mudanza por supuesto.

Y de mil amores porque con lo bien que se portó Miguel Ángel con Nacho y conmigo era lo menos que podíamos hacer, además que no salió solo.

Recuerdo con cariño esa época.Llegué a pasar más horas que en mi casa con la tontería del proyecto, y a veces no fueron buenos ratos, pero con todo se crece en esta vida. Ahí se me ha hecho de noche y si me descuido, de día, jejeje, pero eso ya lo contaré en otra ocasión.

Gracias a esa oportunidad, pude empezar a dar mis primeros pasos como técnico, formándome como calculista y aprendiendo a usar los programas pertinentes para el cálculo de estructuras. Y no solo eso, sino también a involucrarme en el panorama constructivo, por decirlo así.

De haber seguido trabajando allí, la meta era algún día llevar los proyectos de forma independiente, tratando directamente a los clientes, llevando sus cosas e inconvenientes surgidos sobre la marcha, etc.

La verdad es que de haberlo conseguido hubiera estado muy bien, y habría sido algo gratificante, me habría sentido realizado como profesional.Pero no tiene sentido hablar de eso ahora, simplemente recuerdo aquellos días con nostalgía.

Ha sido refrescante ver de nuevo a Miguel Ángel y Antonio.Nos hemos puesto al día de las novedades y les he comunicado una noticia importante, que me va a impedir ir a Soluciones Técnicas con libertad...

Al volver a casa me he encontrado una carta del colegio de ingenieros: Por fin llegó mi carnet de colegiado, que guay!! con mi nombre, mis apellidos, y mi número de colegiado, el 18999, cachis, por uno no soy el 19000 que es más redondo, pero en fin, eso es lo de menos.

El caso es que me ha hecho mucha ilusión verlo, aunque en sí no signifique más que el hecho de haberme colegiado, y nada más, pero no sé, al menos tengo la sensación de que las cosas marchan, hacia adelante.

De hecho, la semana pasada me confirmaron que me habían aceptado en el master a distancia de seguridad y salud en el trabajo, cuya instancia eché en marzo.Cuando había perdido toda esperanza me llamaron y me dijeron que había sido admitido, y hoy he recibido el material.
El master durará hasta noviembre y podré hacerlo desde casa con internet y el material de apoyo. Gracias a esta oportunidad podré realizar unos estudios valorados en varios miles de euros de forma gratuita por estar desempleado, he tenido mucha suerte.

Estoy muy ilusionado por todo esto, porque para el curriculum está genial, porque la seguridad y salud en el trabajo está muy valorada por las empresas actualmente, y estoy convencido de que esto me abrirá muchas puertas en el futuro.

Y cuando ya no podía pedir más, llegó la guinda del pastel, aquello que llevaba esperando desde hace más de cuatro meses, y de qué forma...